Frescura: tiene mucho que ver con la espontaneidad y también con la autonomía, con la libertad de ser quien eres (guste o no, esté bien o no). Por poner un ejemplo gráfico y no de personas, diría que odio los perfumes densos, los que me asfixiaban cuando, metida entre las faldas de las mujeres de mi familia, las escuchaba cantar vibra de Amoooores Posadas, ante tu imaaaagen bendita... Yo canto en tu Hogar, tu Ermita, ¡Oh, Virgen de la Salud!... Qué mérito tengo de seguir viva... En cambio, el olor a hierba recién cortada, a tormenta de verano, a lluvia mojando la arena... mejor que el vicksvaporub, vaya, que te despeja hasta el alma.Mi madre siempre juzgó y juzga mi frescura como algo negativo: ¡qué fresca eres, hija!, abusas de tu hacer lo que te da la gana. ¿Cómo se puede abusar de algo que es legítimo y sano?
Bondad: También me tiene frita últimamente. Yo sólo conozco a una mujer buena. También conozco a cientos de personas buena gente, pero buena, de buena, sólo a una. Ella no juzga a nadie, por tanto no condena, ni critica, ni te sobrevuela, ni te pide cuentas. Ni se autodenomina buena, mayor síntoma de falta de bondad que yo siento en alguien. Tampoco chantajea con eso a nadie. Sin embargo, conozco buena gente que hace daño y lo justifica con lo peor: eso es así, me dicen. Gente que se queja del daño que alguien le hace mientras ella misma se lo hace a un tercero... pero no es lo mismo, me cuentan... Y encima, consiguen muchas veces que los demás se sientan mal por no ser como ellos, como ellas.
Soberbia: A ésta penca la conozco bien. La aprendí muy pronto. Rodeada de tatas, titas, abuelas y misas diarias, aprendí cuál era "mi sitio". Y en el bar donde mi abuelo me llevaba a escondidas de mi madre a comer caracoles y cabezas de pajaritos (ahora no podría ni mirarlos a la cara, pobres bichos), aprendí que "mi sitio" no me gustaba, que prefería "el de ellos", andevapará. En ese mundo de hombres católicos, bien situados, "ganadores" de una guerra y benefactores de quienes perdieron, arregladores del mundo y sabios de cualquier cosa, dueños del tiempo de ellas y de la pasta de todos, no creerse mejor que los demás, era difícil.
Lo peor de la religión, de la mía, fue lo que me enseñaron en cuanto pudieron: Nena, eres mejor que los demás. Eres más buena, elegida por Dios. Todos los que no son como nosotros, son peores. Al mismo tiempo, hablaban de humildad y pobreza, sacrificio y apoyo a los menos afortunados: mariscadas de Viernes Santo (en aquella época no eran cualquier cosa), y si un pobre comía mortadela ya estaba condenado al Averno (me encanta esta palabra).Luego, cuando sales al mundo creyéndote la mejor porque te lo dijo tu padre, te das cuenta del engaño y vives en una montaña rusa de soberbia y falta de autoestima que mataría a un elefante. Qué mérito tengo de seguir viva y poder sonreír.
Yo tengo un serio problema aquí porque, para mí, la amistad, como un gran amor, se construye día a día y tiene que haber mucha higiene, mucho salvar escollos, mucho comprender, mucho perdonar y nada de juicios o envidias. Una odisea, vaya. Pero un viaje muy emocionante también. No sirven de nada los subidones adrenalínicos y el entusiasmo pasajero. No lo quiero así, y me revienta que alguien me llame amiga con ligereza.
Cuando abrazo a alguna de mis amigas, es casi como abrazar a mis hijos, me inunda la paz y siento que nada malo puede ocurrirme.
Prepotencia: Dícese de un defecto gordo que se da en mujeres que tienen cierta seguridad en sí mismas. Una seguridad que, personalmente, valoro mucho porque no suele salir gratis, es habitual que se llegue a ella algo "tarde" y con un coste personal, amén de un esfuerzo dignos de titanAs.
Cuando además te juzga alguien sin mucha sustancia, pueden culpar a tu (presunta) falta de sexo de tu mal carácter, de tu histerismo y tus impertinencias. Y no sirve que estés casada, culparán a tu marido de no darte lo que te mereces.
"A esta tía lo que le falta es una buena polla", lo he oído mil veces, incluso de buenas personas, y digo yo, que antiguamente no sé, pero hoy día, ¿será por pollas? Si mi felicidad y la de millones de mujeres dependiera de tener una polla a mano, dispuesta y disponible, estaríamos todas dando saltos de alegría. Nada más fácil de conseguir, ni más difícil de quitarse de encima. Hasta una base de datos podríamos hacer con ellas. Así que algo falla en esa teoría.
A ver si va a ser que no estamos locas, sino que sabemos lo que queremos y aún nos cuenta trabajo creernos que es nuestro... y cogerlo.
Agresividad: Es lo que se supone que ejerzo yo cuando escribo cosas como la de antes. Lo que se supone que es una mujer que pide lo que es suyo. Que no consiente que se la ningunee. Que no disimula lo que sus tripas le cantan. Y que, si hace falta, lleva las tripas en un canasto para que todo el mundo las vea.
Yo sé que soy una de las miles de millones de mujeres enfadadas que cargan además con el enfado no resuelto de sus abuelas, bisabuelas, tatarabuelas y el enfado grandioso de Lilith. Vivimos enfadadas y obligadas a mantener las formas, a ser buenas para que nos quieran y encima a estarlo. Y si eres buena y además lo estás tampoco ganas porque cualquier cosa que consigas no se considerará mérito propio.Poderse permitir un grito, un despropósito, un cagarse en dios públicamente, es terapéutico. Mejor y más sano que los orfidales.
Quedas fatal, claro, tienes que replantearte una mejora urgente, y mil followers reales o virtuales dejan de seguirte, pero sueltas un lastre que hace que las cervicales leviten y que todo lo bueno que sientes sea bueno de verdad, porque no está forzado por las normas sociales ni los mandamientos de la santa madre iglesia.
(To be continued... )

4 dicharachos:
Genial!! Parece que me has leído el pensamiento. Me ha encantado la sinceridad de lo que expresas. Menos mal que hay mas bichos raros como yo!!!
Mis mejores deseos para ti.
Joder niña, como te has levantado este año....
Salud y saludos
Igualmente, Lunita ;))
Federico, don: es que como no bebo... me queda energía de sobra pa tó ;P
Un abrazo a los dos.
....Pues más articulitos, más articulitos, de esos que hacen reflexionar y...sonreir.
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