26.7.10

Fly me to the moon

Llego a la puerta de entrada y se abre como movida por manos invisibles, lenta, pausadamente, invitando a entrar del mismo modo, y así lo hago.

Dos hileras de cipreses perfectamente recortados, alineados, del mismo tamaño y grosor, casi parecen pintados, me acompañan hasta una pequeña explanada donde descansan a la sombra una BMW1100RT, un Mercedes SL del 85, un CLK de hace poco, un Gran Cherokee y un patinete de acero inoxidable. Aparqué tímidamente mi utilitario en un rinconcito de la ExpoCar privada de mi amigo y me pregunté qué vehículo cogería antes para salir de allí en caso de emergencia. Tres pastores alemanes sanos como peras y de estampa impecable me reciben al bajar del coche, llenando de babas y arenilla mi modelitoblancoparalaocasión y hago como que me da lo mismo, pero no me da. Aún así, son tan zalameros que enseguida me llevo bien con ellos.


El riego automático dibujaba una estampa idílica: cientos de chorritos perfectamente colocados para no mojar donde no se debe (me refiero a los periquitos y al agua, claro) pintaban otros tantos arco iris en el palacete aljarafeño. Parterres, árboles inmensos, suelo de barro, césped que podría ser la envidia de un campo de fútbol irlandés, y el agua, enmarcaban la figura de mi amigo -bronceado color ricomillonario, pantalón y mocasines modo Julio Iglesias en sus buenos tiempos, camisa blanca impoluta, manga larga, por supuesto (nunca el calor sevillano fue una excusa para convertirse en un gañán)- que se dirigía hacia mí con una sonrisa: "Pasa, estás en tu casa". Pues ya estás desalojando, le dije yo con una sonrisa más amplia aún. Como no se lo tomó en serio, pasé. A medida que me adentraba en el jardín me preguntaba qué diría si mi amigo me propusiera matrimonio, al mismo tiempo que me reñía a mí misma por tener malos pensamientos. 

La piscina no es bonita, es preciosa. Música, adagios, por supuesto, sofás, tumbonas, sillones, blanco y turquesa sobre fondo verde, ¿eres del Betis?, se me ocurrió para romper el silencio y supongo que para que se me cerrara la boca mientras pronunciaba algo más o menos insensato. Finalmente, me dejé caer y lo dije: "¡¡Fulanito, cómo me gusta tu casa!!" Fulanito me dio las gracias con un achuchón y un besito en la mejilla, soy un truhán, pero antes soy un señor, y yo sonreí fingiendo arrobamiento descerebrado, que es lo que hay que hacer en estos casos según recomendación expresa de mi amiga Carmencita. Porque nunca se sabe.



Sobre la mesa más espléndida del jardín descansaban el iPad, el iPhone y el MacBook. ¿Ha venido Steve?, le pregunté. Me encanta tu humor inglés, me dijo, eres genial. I know, contesté con sonrisa boba pero menos. Y entonces los enanitos de mi cerebro empezaron a protestar y tuve que volver a aterrizar (¿he dicho que es piloto?) y ponerme a salvo siendo yo misma.

Trajo unas delicatessen de foie, mermeladas, y bebidas, y me dio de comer mientras yo conectaba los tres cacharros... y me dedicaba a hacer lo que había ido a hacer... 

4 dicharachos:

pepabb dijo...

¿Dónde está el "to be continued"? No me dejes con la intriga...

Alma :-D dijo...

Osea, que no tiene puta idea de cómo funcionan sus cacharros...

Petons, guapa.

©Lola dijo...

¡¡¡Aingssssssssss, sólo por verte aquí ya mereció la pena el... esfuerzo... jejeje.

¡Guapa!

©Lola dijo...

Pepa, mil perdones, se me fue el rollo de publicar los mensajes, tuve problemillas técnicos ;)

Sobre el to be or not to be... I can´t ...

;P