
Cubrir el fondo de una sartén antiadherente con aceite de oliva virgen. Da igual la crisis, deja de comprar tonterías pero no pretendas ahorrar en la comida, que eso tiene consecuencias en los flotadores, la sangre y el humor. Ya veis en la imagen lo importante que es la comida.
Si es verdad que no tienes tiempo, usa las bolsas de cebolla cortada y congelada que venden en cualquier sitio (no volveré a nombrar el Mercadona hasta que quiten la música espantosa que han puesto y que martiriza mi cerebro mientras hago la compra: martirio doble), pero lo suyo es cortar cebollitas frescas en cuadritos pequeños. Del Faustino, claro.
Pones la cebollita a dorar hasta que empiece a estar transparente, momento en el que tendrás que añadir la carne picadita y el jamón que te sobró del cocido cordobés que comiste ayer. Le das unas vueltas para que ambos elementos se integren y le añades harina. Y sal. La nuez moscada en mi pueblo no se usa para este tipo de croquetas, y es que no pega nada desde mi punto de vista. La cantidad de harina te la canta el mejunje: vas echando, por ejemplo, una cucharada sopera, das vueltas, la carne la absorber, echas otra, y así hasta que no trague más. Unas tres cucharadas sería suficiente para una cebolla grande y un trozo mediano de carne (picadita, que ya la habías echado en modo tarugo).
Cubres todo con leche. Quedará como una piscina, y empezarás a moverla despacio, estás haciendo bechamel, aunque así es más fácil que hacer una bechamel sola. Mover, mover, mover, hasta que la masa se beba la leche y cuando la muevas, se despegue del fondo de la sartén. Es el momento de poner la masa a enfriar en un bol adecuado.
Liarlas ya es cosa de artistas, y del santo Job, porque yo cuando voy terminando hago una cosa que llamo croquetones, para hacerme la distinta y porque me aburro muchísimo liando lo que sea. Ni porros liaba yo de joven, del corahe que le tengo a los líos. Ayuda mucho tener dos hijos adolescentes que no quieren croquetas congeladas. Les miras profundamente a los ojos y les dices: "El campo para el que lo trabaja. A liar croquetas, nene".
Las hay, y así tienes donde elegir, redondas, alargadas, grandes, medianas, feas, bonitas, pequeñas, enormes... sigo hablando de croquetas, sí.
2 dicharachos:
Que despus de un intercambio de pareceres, y teniendo en cuenta que el título de la entrada es "Croquetas para TORPES" me encarga @Lola que explique que "Liar" las croquetas supone liarlas, pasarlas por huevo y pan rallado y por último freirlas en aceite del bueno, ni demasiado caliente ni demasiado frío. Si está muy caliente, la croqueta se puede romper, y si esta frio, sale pringosa. Como soy pinche aventajado, sugiero, pero esto es sin el aval de @Lola, que previo al huevo, se enharinen, con lo que la cobertura quedará crujiente pero no se separará de la masa. (@lola dice que a ella no se le separa con su método, pero eso habrá que verlo) ;-)
Mi madre decía: "A liar croquetas", y eso sólo puede significar aquí y en Pekín, que hay que darles forma, meterlas en huevo, escurrirlas bien y bañarlas en pan rallado con generosidad.
Tan importante como el aceite de Baena es el pan rallado, no vale cualquiera: ni modelo harina ni que te desuelle los labios.
Gracias pinche.
Ah, delante de mi nombre no hay una arroba, hay un copyright :-)
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