13.8.08

Otra vez en el cementerio.


Parece que estas visitas van a ir en aumento, dada la edad cronológica que tengo y la de algunos seres queridos que me rodean.
Esta vez ha sido la madre de una amiga, 85 años (su madre, ella no), y estaba cansada la señora ya, se preguntaba por qué se muere tanta gente joven y ella seguía ahí, sin que le pasara nada.
Y miras y ves cada cosa... Una señora con el brazo roto (por tres sitios, aclara, disfrutando de ser la mejor peor del día) llora cada vez que llega algún familiar de la finada. Resulta demasiado evidente que es un llanto de plañidera, de pasarlo bomba, modelo québiencuántosufro, como si así pudiera dar un sentido a su vida entre telenovela y programa rosa.
Una Sofíalorendelosveinteduros asiste al entierro con unos zapatos rojos de punta y tacón fino dignos de otro evento más erótico- festivo, cómo cambian algunas cosas y otras no... Sin ir más lejos, mis amigos, matrimonio ellos, van de la mano hasta que alguien en su sano juicio les indica: "Tú aquí, ahí son las mujeres". Creo que en mi pueblo no se hace eso, al menos yo no lo recuerdo. Ni tenemos tres días seguidos de duelo con sus respectivas misas, cosa que mantiene unida a la familia al menos hasta que eso acaba.
Con tanta emoción fuerte, no he tenido más remedio que soñar otra vez que corro por un campo que tiene tres pistas: barro, césped y cemento. En todas voy ligera como una pluma menos en el barro, que lógicamente descarto enseguida, lo mismo me da si es en el sueño o en la realidad. Hoy además, la mujer de un futbolista de esos de pelo decolorado beckamdequieroynopuedo me llevaba fruta fresca pelada en un tuperware, esta vez y claramente, en el sueño. Es lo único que no entiendo de lo que he soñado. Como no podía ser de otro modo y después de reflexionar sobre el significado de lo soñado, me calzo las zapatillas y salgo a la calle como una exhalación. Pensé que me había desvelado para poder salir a correr cuando vi la hora en el reloj de la pared: las diez. No parece que eso sea estar desvelada... Cada día duermo más y parece que mejor, mi hijo opina sobre los efectos que provoca en mí el sueño placentero aderezado con un masticar casi continuo, mamá, pareces gordita con ese pantalón , debe ser ese el motivo de tanto pretendiente camionero en mis trayectos a pie con el iPod dejándome sorda... They tried to make me go to rehab, I said no, no, no. Yes I been black, but when I come back, You wont know, know, know...
Después de sentirme bien me entero de que otra amiga, una más, tiene cáncer. Y la incertidumbre sobre el amor me recuerda que sólo me da miedo la muerte, tal vez la soberbia de tener que aceptar que todo seguirá respirando aunque yo me vaya... un yo tan chiquito y con tantos delirios de grandeza.
Definitivamente, podría llegar a concluir que vivir bien no es tan complicado. Y ya puestos, es una obligación. Rematemos con un No, no me siento culpable, ni pienso pedir perdón por haber conseguido vivir donde y como quería.



1 dicharachos:

Anónimo dijo...

La muerte da miedo y la vida nos da un infarto.

:-)))

Me gustan los cementerios, algunas veces me gusta pasear y mirar las fotos de las tumbas. Y pensar sobre las vidas de los allí presentes.

También descubro, con sorpresa, algunos "conocidos", es nuestro destino.

La última vez, hace meses, fui a fotografiar tumbas.
No pude fotografiar nada, allí se estropeó la cámara. Ha dejado de funcionar....

Ahora tengo una cámara "muerta".... y dudo en comprar otra...

He decidido alquilar una tumba y en la lápida poner mi nombre. Así preparo el futuro.


_____Baa

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