"Qué bien te conservas" es una frase que llevo escuchando durante un tiempo y que significa dos cosas: que estoy espléndida y que soy mayor, muy mayor. Pero voy a poner una cruz encima del próximo que me lo diga. Yo no me conservo, las mujeres no se conservan. Se conservan los arenques (en conserva), el atún (en conserva), los tomates (en conserva), la Preysler y Walt Disney. Pero yo no, yo soy una mujer que está viva, yendo y viniendo y no congelada la sonrisa para no arrugarme.
Y esto sirve para el resto de las mujeres del mundo que están vivas y pasan de los 40 años. Esta edad es aproximada porque como institucionalicen programas tan aberrantes como supermodeloañodos, donde te enseñan a caminar con huevos atados a los talones, y una nena de 25 es mayor, pronto las mujeres serán ancianas a los 30, a pesar de que ya casi ninguna parecemos "viejas".
Por supuesto, la idea de que una mujer sólo es válida a cierta edad y con un tamaño y densidad de tetas según las leyes de la publicidad, es la visión del marketing y de los hombres (y algunas mujeres) cortitos con sifón. Que hay más que los que yo quisiera.
A las mujeres se nos exige, y me temo que también nos autoexigimos, unos niveles de "conservación" física que (como casi en todo lo demás) son injustos y desiguales con respecto a los que se les puedan "exigir" a los hombres en el mismo terreno. "A las mujeres se os cae el pecho y el culito cuando llegáis a cierta edad", me dijo un cenutrio fofo, fondón y sabe dios con qué hardware fuera de servicio, y me lo dijo con una soltura que helaba la sangre. ¿Es que no se ve en el espejo?
Quizá nosotras tengamos mucha culpa de ésto. Cuántas veces hemos mentido diciendo que lo que antes miramos en un hombre son las manos, o los ojos, como si los pectorales, el culo o el paquete nos dieran igual. Y no nos da igual, a mí al menos ni de coña, pero no lo decimos porque somos buenas, discretas y maternales hasta el vómito. Y es que no se habla tanto, o me lo parece a mí, de las "presuntas deficiencias" de ellos. ¿Acaso alguien se cree de verdad eso de que el tamaño no importa? Aunque tu mujer te diga que no importa, aunque tu novia, tu amante, tu tía la del pueblo, te digan que el tamaño no importa, te están mintiendo. Importa el tamaño de tu virilidad, el tamaño de tu espalda, importa el tamaño de tu coche, el de tu chalet de la playa y hasta el de tu cuenta corriente. Es la otra cara de la moneda.
Y yo es que me canso. Me canso de dar explicaciones, de dármelas, de asustarme cuando pienso que ya mismo se me va a caer todo y que no sé si podré agacharme a recogerlo. Me canso de no poder ser quien soy abiertamente, aunque lo intento desesperadamente. Me canso de tener que pedir perdón por ser una mujer mayor de 40 años que no sólo está viva, sino que tiene mucho que ofrecer, y no me refiero a ofrecérselo a un hombre. Me canso de que las mujeres como yo sigamos entrando en ese juego diabólico de las cremas antiarrugas y las corporaciones dermoestéticas. Me canso de que nos pasemos la vida maqueándonos para que ellos nos quieran y queriendo no envejecer para que no nos pase que él se fue con otra más joven que yo, que cantaba la Martirio tan bien... Es todo esto muy cansino, y yo no quiero jugar.
Exagerada, dirán algunas personas. Yo creo que no, que no exgero, que somos esclavos todos y todas de la estupidez y sobre todo, del miedo. Porque esto no es más que miedo. Miedo a la soledad, miedo a no ser digna, supongo. Pasando los cuarenta aterra la flacidez. A mí, la única flacidez que me da verdadero miedo es la mental. La mía y la de quienes me rodean.
Y la muerte...
16.9.07
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7 dicharachos:
Joder Lola, cómo escribes. Dios mío, deberías llamar a este blog "Verdades como puños".
Te felicito por tu gracia y sinceridad al escribir. Ojalá sea como tú cuando sea mayor.
¡Magnificos Lola! Éste y otros posts que hoy he descubierto y leído.
No sé cómo sería hace años, porque yo, antes, no pasaba de los cuarenta. Pero ahora, que los sobrepaso abundantemente, te aseguro que los hombres también padecemos el acoso de la conservación.
No falta día que alguien no te recuerde lo que se te está cayendo (externamente, porque internamente no es tan vicario)
En ese afán “dermoestético” recae indistintamente en hombres y mujeres (en vosotras más indudablemente).
Ah! A mi también me da miedo el dolor… será que soy hombre.
¡Enhorabuena!
Tremenda sorpresa.
Yo creía que lo de la flacidez (tanto la propia como la opuesta) se solucionaba con viagra...
Es lo que tú tienes, Peñaflor, que crees que todo se arregla con Viagra... Ya me dirás con quién sales, chiquilla ;-P
Qué sí, que el tamaño importa!!!
Y es lo sabemos muy bien los que apenas tenemos tamaño. Ni somos viriles, ni tenemos coche, ni bicicleta, ni chalet en la playa, ni cuenta corriente, ni ná de ná.
Vivimos en un submundo que nadie entiende, y que socialmente todo el mundo desprecia.
Baa____________________________________________
No comprendo porque a las mujeres se les pide estar superjóvenes y a los hombres no hacen falta.
La verdad que la edad, da igual. La verdadera belleza va por el interior.
¿Que con quien salgo?
Con el dueño de Pfizer, por supuesto
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