



(No todo da igual aunque antes o después vayamos a morirnos)




...a los que alguna vez convertí en príncipes (mal hecho por mi parte, pobres...) estropeando las bondades naturales de tan lindos batracios. Ahora que soy mayor y ya sé que donde se ponga un hombre de verdad que se quiten los toreros, pido perdón a todos y cada uno de ellos. Les quise mal, me quise mal. Ahora que soy mayor ya aprendí que el amor no lo tienen que poner ellos, que lo llevo yo sin importar si ellos son o no son, si quieren estar o se van... Les quiero ahora, les quiero bien, les quiero así.
Lo diré con palabras prestadas, que la poesía no es lo mío mientras no homologuen la poesía bruscadadá ;P
No puedo hacerte hoy responsable de mi sueño, ni de nada.
Crucé mares de oxígeno en tu búsqueda, tú no estabas, quise encontrarte muchas veces, tanto quise, que dibujé fantasmas.
En el marasmo de mis ocupaciones cotidianas, te perdiste, celoso, irreverente, pequeño camarada del fracaso, amante de la sangre derramada, adalid de las nubes, viento frío en la cara, mi centinela acorralado por su propia existencia figurada.
No puedo hacerte hoy responsable del tropiezo ni de la ciega dicha,
Mi amor te transformó en un príncipe, y la corona que te puse sobre el hombro, pesaba demasiado, famélica figura que se escapa, fui yo que te pintaba, fui yo que te escribía, fui yo que te escondí, como un retazo de sol que envuelve a la mañana rosas blancas, tras el ozono azul de mis palabras, mentira que refulge a la luz del desamor, cuando cae el telón de la ignorancia, y la verdad nos ciega con su luz tan extraña...
No eras hermoso, en mis ojos la belleza descansaba, no eras siquiera bueno, yo quería tanto que lo fueras...., que dibujé fantasmas.




El 便器 del hotel donde me quedé en Granada está ideado y fabricado por un hombre, japonés o no, que eso es lo de menos. Lo que quiero decir con este detalle es que uno de los chorros, el que todo el mundo puede disfrutar, acierta y hace diana sin problema. El otro, el que beneficiaría mayormente a las féminas, o tiene mala puntería o yo no sé sentarme.
Veamos ahora el interior completo: confieso que me senté sin mirar antes, yo curiosa es que no soy. Pero viajar con adolescentes tiene consecuencias y tuve que mirar, remirar, comprobar, y contrastar datos y opiniones.




Si alguna vez has estado obsesionada con un hombre, es posible que hayas sospechado que el origen de esa obsesión no era el amor, sino el miedo.
Las que amamos obsesivamente estamos llenas de miedos: miedo a estar solas, a no ser amadas, a no merecerlo, miedo a ser abandonadas, ignoradas o destruidas.
Ofrecemos nuestro amor con la loca esperanza de que el hombre que nos obsesiona se ocupará de nuestros miedos. En lugar de eso, los miedos- y las obsesiones- se hacen más profundos hasta que dar amor para recibirlo como retribución se convierte en un impulso incontrolable en nuestras vidas.
Y como nuestra estrategia no funciona, lo intentamos, y amamos con más ahínco aún. Amamos demasiado.
(Robin Norwood)



(En la foto, el director, para qué poner a la muchacha teniendo este director... )


(Peñaflor, que nunca sabe qué regalarme... y no, no voy a poner el enlace salvo que me obliguen)












Yo pensaba que podría realizarme con el trabajo, pero no. O que mis amigos serían lo más importante de mi vida. O que, por fin, mis hijos me harían bajar de la nube y pisar tierra firme. Pero no, nada de eso me sirvió jamás para sentirme una persona completa, plena, pletórica y supermegaguay.
Cuando me han preguntado la causa de mi amor
yo nunca he respondido: Ya conocéis su gran belleza.
(Y aún es posible que existan rostros más hermosos.)
Ni tampoco he descrito las cualidades ciertas de su espíritu
que siempre me mostraba en sus costumbres,
o en la disposición para el silencio o la sonrisa
según lo demandara mi secreto.
Eran cosas del alma, y nada dije de ella.
(Y aún debiera añadir que he conocido almas superiores.)
La verdad de mi amor ahora la sé:
vencía su presencia la imperfección del hombre,
pues es atroz pensar
que no se corresponden en nosotros los cuerpos con las almas,
y así ciegan los cuerpos la gracia del espíritu,
su claridad, la dolorida flor de la experiencia,
la bondad misma.
Importantes sucesos que nunca descubrimos,
o descubrimos tarde.
Mienten los cuerpos, otras veces, un airoso calor,
movida luz, honda frescura;
y el daño nos descubre su seca falsedad.
La verdad de mi amor sabedla ahora:
la materia y el soplo se unieron en su vida
como la luz que posa en el espejo
(era pequeña luz, espejo diminuto);
era azarosa creación perfecta.
Un ser en orden crecía junto a mí,
y mi desorden serenaba.
Amé su limitada perfección.


Y dicen que pasan volando, y que no te enteras, y que la vida se escapa... Algo habré hecho y aprovechado estos tres años, porque yo no o soy la misma de hace tres años, soy mejor, estoy mejor y sigo viva. Pasaron rápido, pero no en vano.
¿Por qué me pides eso, David?


El término lo ha acuñado ella, las características parece que también, el libro tiene ideas aceptables, muchas de ellas ya las había leído en otros libros y muy aprovechables, si eres capaz de subrayarlo para quedarte con las cuatro ideas, sin rendirte ante tanto derroche de egocentrismo, ante tantas ideas y palabras repetidas por un grupo de amigos de Rosemary (Rosetta, I think) que rayan la pedantería continuamente.
La historia de la pandilla, además de innecesaria para contar lo que cuenta, es aburridísima y estereotipada. Compré el libro este verano en un mercadillo de playa por 3 euros, si llego a pagar lo que costara en origen, me da algo. Si tuviera tiempo y ganas (que ni una cosa ni la otra), contaría las veces que repite términos como: coach, coaching, PNL, congruente, incongruente, reina, diadema, damisela, armadura, mira que guay soy y que tontas las demás,... y su propio nombre.
Yo le alabo el gusto y envidio tremendamente su autoestima, hasta he reflexionado si me molesta su verbo literario por pura envidia. Y no, la verdad creo que no. Porque cuando eso me pasa lo hundo todo. Y no, el libro tiene, ya digo, cosas aprovechables, pero tanta página para decir cuatro ideas que todo el que se mueve en el mundillo del crecimiento personal se sabe de carrerilla (intelectual, course), pues me ha parecido excesivo. Que no me ha gustado nada, vaya. Creo que prefiero escucharla en la tele, ya que en persona no me llega el presupuesto, y eso de que si quiero puedo, para que ella me haga coaching no me funciona por más que me empeño.
Hay una cosa que dice que sí que me cabrea, porque generaliza.Yo no tengo un pavo que me pasee y me solucione la vida, así que estoy libre de culpa. Pero sí que hay muchas miles, millones de mujeres que, cada una por un motivo que para ella será de peso, no pueden escapar de la esclavitud con tanta facilidad. Tal vez no tienen ordenador, no saben lo que es un blog, ni lo bien que se está sin un marido que te pisotee la autoestima continuamente. Respeto para ellas, no son tontas, es que no pueden, o no saben. Alguna a lo peor ni quiere.
En fin, no sé qué opinará mi amigo Ba____ de esto... ¿será él el ejemplo a seguir?
Definición del Hombre Metroemocional:










A petición del numerosísimo grupo humano que me sigue, expongo aquí la receta del salmorejo, tal y como yo lo concibo, no sin antes aclarar que no hay dos salmorejos exactamente iguales, y desde luego no sin antes avisarles que rechacen todas aquellas recetas que recomiendan ingredientes tipo "pan de molde" o "lata de tomate". Ya sabemos que hoy día, por culpa de la Web 2.0 escribe cualquiera en Internet.




